Formación Base Obligatoria
Mentalidad del Comercial Profesional de Traspasos
Bienvenido a la formación base de la Academia Inmo Olaya. Este módulo no trata de técnicas de cierre ni estrategias avanzadas. Esto es lo primero que debes entender antes de empezar: tu mentalidad marcará la diferencia entre un comercial frustrado y un profesional de alto rendimiento.
No eres un enseñador de locales
El error más común del comercial nuevo
Este es uno de los errores más comunes del comercial nuevo: pensar que su trabajo consiste en enseñar locales. Coger el teléfono, quedar con cualquiera que diga "quiero ver ese negocio" y pasarte el día enseñando espacios sin criterio.
Eso no es ser un comercial profesional. Eso es ser un taxista de locales comerciales. Y créeme, después de tres meses haciendo eso, estarás quemado, frustrado y sin resultados.
Tu trabajo real es gestionar procesos y decisiones. Eres el profesional que ordena el caos, que pone método donde hay desorden, que dirige al cliente hacia una decisión informada y bien tomada.
"El comercial profesional no persigue clientes. Dirige procesos."

Recuerda: Cada vez que sales sin criterio a enseñar un local, estás regalando tu tiempo, tu energía y tu credibilidad profesional.
El cliente no marca el proceso: lo marca el método
Aquí es donde empieza a marcarse la diferencia entre un comercial reactivo y uno profesional. El cliente viene con prisas, con ideas preconcebidas, con expectativas equivocadas. Y si tú te dejas llevar por eso, acabarás trabajando sin control, sin dirección y sin resultados.
El cliente dice:
"Solo quiero ver el local"
"Ya sé lo que busco"
"Tengo prisa"
El profesional responde:
"Primero necesito entender tu situación"
"Vamos a validar que es viable"
"Hagámoslo bien desde el principio"
Si no entiendes esto, todo lo demás falla. Tu trabajo no es adaptarte a lo que el cliente cree que necesita. Tu trabajo es conducirle por el proceso correcto, aunque al principio no lo entienda. Porque tú conoces el camino. Él no.
No todos los clientes son buenos clientes
Esta es una verdad que cuesta aceptar al principio, pero es fundamental para tu supervivencia profesional: no todos los clientes merecen tu tiempo.
Hay clientes que no tienen capacidad económica. Clientes que no están preparados para tomar decisiones. Clientes que solo quieren "echar un vistazo". Clientes que van a consumir tu agenda durante semanas sin avanzar un solo paso.
Y si tú intentas trabajar con todos, acabarás trabajando para nadie. Tu agenda se llenará de ruido, de visitas improductivas, de llamadas que no llevan a ninguna parte.

Regla de oro: Un cliente que no respeta tu proceso tampoco respetará tu tiempo. Aprende a decir "no" desde el principio.
Protege tu tiempo, tu agenda y tu energía
Tu tiempo no es infinito
Cada hora que dedicas a un cliente mal cualificado es una hora que no dedicas a uno bueno. Cada visita improvisada es una oportunidad perdida de hacer las cosas bien.
Tu agenda es tu herramienta de trabajo
No puedes permitir que cualquier persona entre en tu agenda sin pasar un filtro. Tu agenda debe estar llena de actividades productivas, no de ruido.
Tu energía es tu activo más valioso
Si la gastas persiguiendo clientes inadecuados, no te quedará para los que realmente importan. La frustración y el desgaste vienen de trabajar sin método.
Esto es clave para no frustrarte en los primeros meses. Los comerciales que fracasan no lo hacen por falta de esfuerzo. Fracasan porque trabajan sin criterio, sin método, sin proteger sus recursos más valiosos.
No te enamores de las operaciones
Este error destroza a muchos comerciales nuevos. Conoces a un cliente, te cuenta su proyecto, te ilusionas con la operación, empiezas a invertir tiempo y energía emocional… y de repente todo se desmorona.
Y te hundes. Porque habías puesto tu ego, tu ilusión y tu expectativa en esa operación.
1
Error del comercial nuevo
Se ilusiona con cada cliente
Sueña con el cierre
Se frustra cuando falla
2
Mentalidad profesional
Gestiona con frialdad
Confía en el proceso
Aprende y sigue adelante
El comercial profesional mantiene la distancia emocional. Trabaja con compromiso, con seriedad, con método. Pero no se enamora. Porque sabe que no todas las operaciones van a cerrarse. Y está bien. Forma parte del proceso.
La disciplina y el orden generan resultados a medio plazo
Aquí viene la parte que muchos no quieren oír: los resultados no son inmediatos. En traspasos de negocios no cierras una operación cada semana como si vendieras seguros.
Los procesos son largos. Las negociaciones son complejas. Las decisiones tardan en madurar. Y si vienes buscando resultados rápidos, vas a sufrir.
Pero si vienes con mentalidad de proceso, con disciplina diaria, con método consistente, los resultados llegarán. Quizá no en el primer mes. Quizá no en el segundo. Pero llegarán.
01
Método consistente
Aplicas el proceso correcto cada día
02
Disciplina diaria
Trabajas con orden, no con improvisación
03
Resultados a medio plazo
Los cierres llegan como consecuencia natural
Piensa en método y proceso, no solo en cierres
Los comerciales que solo piensan en cerrar son los que más sufren. Porque ponen toda su atención en el resultado final y se olvidan del camino.
Y cuando el cierre no llega, se hunden. Se frustran. Cuestionan todo.
Obsesión por el cierre
Genera ansiedad y decisiones precipitadas
Confianza en el proceso
Genera tranquilidad y consistencia profesional
El comercial profesional confía en el proceso. Sabe que si hace bien cada paso, si cualifica correctamente, si gestiona con método, los cierres llegarán como resultado natural.
No persigue desesperado cada operación. Trabaja con calma, con orden, con criterio profesional. Y eso se nota. El cliente lo percibe. Y confía más.
Eres un gestor de procesos y decisiones
Guías al cliente
Le ayudas a tomar decisiones informadas y racionales basadas en datos reales.
Ordenas el caos
Conviertes la confusión del cliente en un proceso claro y estructurado.
Diriges el proceso
Tú marcas los pasos, los tiempos y las prioridades. No el cliente.
Vuelve a leer esto las veces que haga falta: tu rol no es servir al cliente, es dirigir al cliente. Hay una diferencia enorme entre ambas cosas.
Servir es hacer lo que te piden. Dirigir es hacer lo que necesitan. Y para eso hace falta autoridad profesional, criterio y método. Eso es lo que vas a desarrollar en esta formación.
Conclusión: Primero mentalidad, luego técnica
Este módulo es la base de toda tu formación. Sin esta mentalidad, las técnicas no sirven de nada. Puedes aprender las mejores estrategias de llamada, las mejores técnicas de visita, los mejores argumentarios de cierre… pero si no tienes la cabeza bien puesta, todo eso fracasará.
Mentalidad correcta
Comprendes tu rol como gestor profesional
Método claro
Conoces el proceso y lo aplicas con disciplina
Técnica aplicada
Las herramientas funcionan porque la base es sólida
Resultados consistentes
Los cierres llegan como consecuencia natural del trabajo bien hecho
A partir de aquí empieza tu formación técnica. Pero nunca olvides lo que has aprendido hoy. La mentalidad correcta es lo que separa a un comercial mediocre de un profesional de alto rendimiento.
Protege tu tiempo. Respeta tu método. Confía en el proceso. Y trabaja con disciplina. Los resultados llegarán.
El cliente no marca el proceso: lo marca el método
Uno de los errores más comunes al inicio es dejar que el cliente dicte los tiempos y los pasos del proceso. Esto es un camino directo a la ineficacia. Tu método es tu mapa y tu brújula; si te desvías por cada petición del cliente, perderás el rumbo.
Tu método es la clave
Es tu secuencia de pasos probada para calificar, presentar y cerrar. Te da estructura y te permite ser proactivo, no reactivo.
El cliente busca dirección
Aunque no lo parezca, el cliente valora que lo guíes. Necesita un experto que le muestre el camino, no alguien que simplemente siga sus caprichos.
Mantén el control
Esto no significa ser inflexible, sino ser firme en la aplicación de tu proceso. Explica por qué cada paso es necesario y cuál es el beneficio para el cliente.
Si permites que el cliente controle el proceso, tarde o temprano te encontrarás persiguiendo operaciones poco viables, sin un avance claro y consumiendo recursos que deberías invertir en clientes cualificados. Tú eres el profesional, tú lideras la venta.